Ortodoncia primero o cirugía primero: cómo decidir en la alineación de los maxilares
El tratamiento de la alineación de los maxilares no consiste solo en conseguir que los dientes parezcan más rectos. En los pacientes con una discrepancia esquelética entre los maxilares, es necesario evaluar en conjunto los dientes, la mordida, el esqueleto facial, los aspectos relativos a la vía aérea, las articulaciones mandibulares y los movimientos quirúrgicos planificados.
En muchos pacientes, la cirugía ortognática, también llamada cirugía correctora de los maxilares, se realiza tras un período de preparación ortodóncica. En situaciones seleccionadas, la cirugía de los maxilares puede realizarse antes de la mayor parte del movimiento dental ortodóncico. La secuencia adecuada es una decisión clínica, no una regla válida para todos.
Este artículo explica cómo el ortodoncista y el cirujano oral evalúan la diferencia entre un enfoque tradicional con ortodoncia primero y un enfoque ortognático de cirugía primero. Tiene únicamente fines de educación general y no sustituye una consulta, un diagnóstico ni un plan de tratamiento individuales.

Las dos vías de tratamiento
El tratamiento ortognático suele combinar ortodoncia y cirugía de los maxilares. La ortodoncia posiciona los dientes dentro de cada maxilar. La cirugía posiciona uno o ambos maxilares dentro del esqueleto facial. El objetivo es crear una mordida estable y mejorar la alineación de los maxilares de una forma que se ajuste a la anatomía y a los objetivos de tratamiento del paciente.
Existen dos enfoques principales en cuanto a la secuencia.
Enfoque tradicional
Enfoque de cirugía primero
Brackets → Preparación quirúrgica → Cirugía de los maxilares → Acabado ortodóncico
Registros iniciales y planificación → Cirugía de los maxilares → Ortodoncia posquirúrgica
En el enfoque tradicional, se utilizan brackets o alineadores transparentes antes de la cirugía para preparar los dientes. Esta fase se denomina ortodoncia prequirúrgica. Una vez que los dientes están posicionados de forma que los maxilares puedan encajar correctamente tras el movimiento quirúrgico, se realiza la cirugía. Después de la cirugía, el acabado ortodóncico perfecciona la mordida.
En el enfoque de cirugía primero, primero se realizan registros detallados, el diagnóstico y la planificación quirúrgica virtual. Después se lleva a cabo la cirugía de los maxilares antes de la mayor parte del movimiento dental ortodóncico. El tratamiento de ortodoncia posterior a la cirugía completa la alineación dental y el perfeccionamiento de la mordida.
Ninguna secuencia es automáticamente mejor. La decisión depende de la mordida inicial, el apiñamiento dental, la inclinación de los incisivos, las discrepancias transversales, la asimetría esquelética y los movimientos de los maxilares que se planifiquen.
¿Por qué a menudo se necesitan brackets antes de la cirugía de los maxilares?
En muchos pacientes con discrepancias esqueléticas entre los maxilares, los dientes se han adaptado con el tiempo a la posición de los maxilares. Esta adaptación puede hacer que la mordida funcione mejor de lo esperado, incluso cuando el maxilar superior y la mandíbula no están bien relacionados.
Por ejemplo, un paciente con una mandíbula situada demasiado atrás puede tener los dientes anteriores inferiores inclinados hacia delante y los superiores inclinados hacia atrás. Esta posición dental puede ayudar a que los dientes anteriores contacten, pero también enmascara la discrepancia esquelética real. Si se realizara la cirugía sin corregir esas posiciones dentales, los maxilares podrían desplazarse a una relación esquelética más adecuada mientras los dientes siguen orientados en direcciones que impiden una mordida sana.
La ortodoncia prequirúrgica ayuda a colocar los dientes en una posición más correcta dentro de cada maxilar. Esto proporciona al cirujano un objetivo esquelético más claro y permite al ortodoncista y al cirujano planificar la mordida tras la cirugía.
Los brackets antes de la cirugía pueden ser necesarios para:
Alinear dientes apiñados o rotados para que las arcadas puedan encajar
Coordinar la anchura y la forma de las arcadas dentales superior e inferior
Corregir incisivos inclinados que compensan el desequilibrio de los maxilares
Crear espacio para los movimientos planificados
Lograr una mordida lo bastante estable para guiar el posicionamiento de los maxilares durante la cirugía
Esta preparación puede parecer contradictoria. Algunos pacientes notan que la mordida resulta menos cómoda antes de la cirugía. Ese cambio suele formar parte del proceso de poner de manifiesto la verdadera relación esquelética.

¿Qué es la descompensación dental?
La descompensación dental consiste en mover los dientes desde sus posiciones adaptadas y camufladas hacia una posición más ideal dentro de cada maxilar.
Este concepto es fundamental en la planificación tradicional de la cirugía ortognática.
Cuando los maxilares no encajan bien, los dientes pueden compensar de forma natural o como resultado de la ortodoncia. Estas compensaciones dentales pueden disimular una maloclusión, es decir, una relación incorrecta entre los dientes superiores e inferiores. Los dientes pueden inclinarse, apiñarse o desplazarse para hacer contacto a pesar de la discrepancia entre los maxilares.
La descompensación revierte ese efecto de enmascaramiento.
Un ejemplo frecuente es el patrón de Clase III, en el que la mandíbula se sitúa por delante del maxilar superior, o el maxilar superior es deficiente en relación con la mandíbula. Los dientes anteriores superiores pueden inclinarse hacia delante y los inferiores hacia atrás. Esto puede hacer que la mordida invertida parezca menos grave. Antes de la cirugía, la ortodoncia puede enderezar esos dientes. Como resultado, la mordida invertida puede hacerse más evidente durante un tiempo.
Ese cambio temporal no significa que el tratamiento avance en la dirección equivocada. A menudo significa que el ortodoncista está poniendo al descubierto la verdadera relación esquelética para que el movimiento de los maxilares pueda planificarse con mayor precisión.
La descompensación puede afectar al aspecto, la comodidad de la mordida, la adaptación del habla y la masticación durante la fase prequirúrgica. El equipo clínico debe explicar por qué se producen esos cambios y cómo se relacionan con el plan quirúrgico.
¿Qué es el enfoque de cirugía primero?
El enfoque ortognático de cirugía primero significa que la cirugía de los maxilares se realiza antes de la mayor parte del movimiento dental ortodóncico. La fase de ortodoncia sigue siendo necesaria en la mayoría de los casos, pero se lleva a cabo principalmente después de la cirugía.
Este enfoque requiere un diagnóstico y una planificación cuidadosos, porque los dientes pueden no estar completamente alineados antes de reposicionar los maxilares. El ortodoncista y el cirujano oral deben determinar si la mordida existente aporta suficiente información y estabilidad para planificar los movimientos quirúrgicos de forma segura y predecible.
La planificación de cirugía primero puede utilizar aparatos de ortodoncia temporales, ganchos quirúrgicos, férulas u otros métodos de estabilización según el caso. Los detalles varían en función de la mordida, el movimiento planificado y el protocolo del cirujano y del ortodoncista.
El punto clave es que la cirugía primero no significa que se omita la ortodoncia. Significa que cambia la secuencia. Los dientes siguen necesitando alinearse, coordinarse y terminarse después de la cirugía de los maxilares para que la mordida final pueda funcionar correctamente.
¿Quién puede ser candidato a la cirugía primero?
El enfoque de cirugía primero puede considerarse en pacientes seleccionados cuyos hallazgos dentales y esqueléticos hacen clínicamente razonable un movimiento temprano de los maxilares. Estos pacientes suelen tener menos compensación dental, un apiñamiento leve o moderado y una mordida que puede utilizarse para guiar la planificación quirúrgica.
Los factores que pueden favorecer su consideración incluyen:
Arcadas dentales relativamente bien alineadas
Apiñamiento o espaciamiento dental limitados
Inclinaciones de los incisivos que no requieren una corrección importante antes de la cirugía
Una maloclusión que puede planificarse sin un movimiento dental prequirúrgico extenso
Relaciones transversales de anchura que no requieren antes una coordinación ortodóncica importante
Movimientos esqueléticos que pueden planificarse con una estrategia de ortodoncia posquirúrgica estable
Algunos pacientes con discrepancias esqueléticas claras y arcadas dentales relativamente coordinadas pueden encajar en esta categoría. Por ejemplo, si el problema principal es la posición de los maxilares y no una compensación dental grave, la cirugía primero puede formar parte de la conversación.
Esa conversación debe incluir también las limitaciones. La mordida inicial tras la cirugía puede requerir un manejo ortodóncico cuidadoso. Cabe esperar cambios temporales en la masticación, los contactos de la mordida y la planificación del movimiento dental. El paciente también debe poder seguir las instrucciones posquirúrgicas y acudir a las visitas de ortodoncia según se le indique.
¿Cuándo es más adecuada la ortodoncia primero?
La ortodoncia primero suele ser más adecuada cuando se necesita una preparación dental importante antes de poder desplazar los maxilares a la posición planificada.
Esto es frecuente cuando la compensación dental es marcada. Si los dientes anteriores están muy inclinados para ocultar la discrepancia entre los maxilares, la cirugía primero puede colocar los maxilares en una nueva posición mientras los dientes siguen interfiriendo con la mordida. Esto puede dificultar el posicionamiento quirúrgico y comprometer el acabado ortodóncico.
La ortodoncia prequirúrgica también suele ser necesaria cuando existe un apiñamiento importante. Los dientes apiñados pueden impedir que las arcadas superior e inferior encajen después de la cirugía. En algunos casos, es necesario completar extracciones, expansión, coordinación de las arcadas o gestión del espacio antes de poder finalizar la planificación quirúrgica.
Otros hallazgos que a menudo favorecen la ortodoncia primero son las discrepancias transversales importantes, como un maxilar superior estrecho en comparación con la mandíbula, o las mordidas cruzadas que requieren corrección antes de la cirugía o junto con ella. La asimetría esquelética también puede añadir complejidad. Si un lado de los maxilares difiere del otro, tanto las arcadas dentales como el esqueleto facial deben analizarse cuidadosamente antes de elegir la secuencia.
Los movimientos de los maxilares planificados también son importantes. Desplazar el maxilar superior, la mandíbula, el mentón o una combinación de ellos requiere una disposición de la mordida que respalde el plan quirúrgico. Algunos movimientos necesitan posiciones dentales muy concretas antes de la cirugía. Otros pueden permitir más trabajo ortodóncico después.
En resumen, la ortodoncia primero suele preferirse cuando es necesario «descamuflar» o coordinar los dientes antes de poder corregir el esqueleto.

Cómo ayuda la planificación digital a determinar la secuencia
La planificación ortognática moderna suele utilizar varias fuentes de información digital y clínica. Estas herramientas no sustituyen el criterio clínico, pero ayudan al ortodoncista y al cirujano oral a comprender la relación entre los dientes, la mordida, los maxilares y el rostro.
La tomografía CBCT proporciona información tridimensional sobre el esqueleto facial, las articulaciones mandibulares, el espacio de la vía aérea, las raíces dentales, los dientes incluidos y la asimetría. Permite al equipo evaluar la anatomía esquelética más allá de lo que puede verse en fotografías estándar o en radiografías bidimensionales.
Los escaneos intraorales o dentales digitales registran la forma y la posición de los dientes. Estos escaneos pueden combinarse con los datos de la CBCT para evaluar cómo se relacionan las arcadas dentales con los maxilares. El equipo puede valorar con más detalle el apiñamiento, la anchura de las arcadas, la inclinación dental y la oclusión.
El análisis facial sigue siendo esencial. La alineación de los maxilares no es solo una cuestión dental. El cirujano evalúa las proporciones faciales, la posición del mentón, el soporte labial, la exposición dental en la sonrisa, las relaciones de la línea media y la asimetría. Estos hallazgos se interpretan junto con aspectos funcionales como la masticación, el habla y, cuando procede, la anatomía relacionada con la vía aérea.
La planificación quirúrgica virtual permite al equipo simular los movimientos de los maxilares antes de la cirugía. El cirujano puede valorar cómo el desplazamiento del maxilar superior, de la mandíbula o de ambos puede afectar a la mordida y a la relación esquelética. El ortodoncista puede evaluar si los dientes están preparados para ese movimiento o si primero se necesita ortodoncia prequirúrgica.
La planificación digital puede ayudar a responder preguntas prácticas como:
¿Encajarán los dientes tras el movimiento planificado de los maxilares?
¿Están los incisivos demasiado compensados para planificar una cirugía primero?
¿Es el maxilar superior demasiado estrecho en relación con la mandíbula?
¿Requiere la asimetría una preparación dental antes de la corrección esquelética?
¿Puede la ortodoncia posquirúrgica terminar razonablemente la mordida?
Estas herramientas hacen que la conversación sea más concreta. También ayudan a los pacientes a entender por qué puede recomendarse una secuencia en lugar de otra.
La colaboración entre ortodoncista y cirujano
El tratamiento ortognático es un proceso de equipo. El ortodoncista y el cirujano oral evalúan cada uno partes distintas del mismo problema.
El ortodoncista se centra en la posición dental, la forma de las arcadas, las relaciones de mordida, la angulación radicular, la gestión del espacio y la mecánica ortodóncica. El cirujano se centra en el diagnóstico esquelético, el movimiento de los maxilares, el equilibrio facial, el acceso quirúrgico, la fijación, la cicatrización y cómo deben posicionarse los maxilares durante la cirugía.
Su planificación debe solaparse. Si el ortodoncista mueve los dientes sin un plan quirúrgico claro, la disposición dental puede no respaldar los movimientos de los maxilares. Si la cirugía se planifica sin comprender las limitaciones ortodóncicas, puede resultar difícil terminar la mordida.
Un equipo coordinado suele revisar:
La mordida y la oclusión iniciales
El grado de compensación dental
El apiñamiento o espaciamiento dental
La inclinación de los incisivos
Las relaciones transversales de los maxilares y de las arcadas
La simetría facial y la asimetría esquelética
Los movimientos planificados del maxilar superior, de la mandíbula o bimaxilares
Las necesidades previstas de acabado ortodóncico
Esta colaboración es especialmente importante al decidir entre las vías de ortodoncia primero y cirugía primero. Un mismo paciente puede parecer posible candidato a una secuencia por su aspecto facial, pero los registros dentales pueden mostrar que la otra secuencia es más segura o más práctica.
Una comunicación clara también ayuda a establecer expectativas. Los pacientes deben entender qué partes del tratamiento son ortodóncicas, cuáles son quirúrgicas y por qué se ha elegido la secuencia.

¿Qué enfoque es el adecuado para usted?
No existe una respuesta universal a la pregunta de si primero ortodoncia o primero cirugía. La decisión entre ortodoncia primero o cirugía primero para la alineación de los maxilares depende de cómo se relacionan los dientes y el esqueleto facial al inicio del tratamiento y de los movimientos que se planifiquen.
Un paciente con una compensación dental grave puede necesitar ortodoncia prequirúrgica para poder corregir la verdadera discrepancia entre los maxilares. Un paciente con una compensación mínima y arcadas dentales bien coordinadas puede ser evaluado para una secuencia de cirugía primero. Un paciente con problemas transversales, apiñamiento, asimetría o posiciones complejas de los incisivos puede necesitar un plan más escalonado.
La recomendación debe surgir tras una evaluación completa, no solo del aspecto de la mordida. Algunas mordidas que parecen graves son sencillas de planificar. Algunas mordidas que parecen leves están muy compensadas y requieren una preparación cuidadosa.
Los pacientes deben esperar que la evaluación incluya exploración clínica, fotografías, escaneos dentales, radiografías o CBCT cuando proceda, análisis ortodóncico y planificación quirúrgica. La secuencia del tratamiento debe explicarse con un lenguaje sencillo, incluido por qué ciertos movimientos dentales deben realizarse antes o después de la cirugía.
La cuestión principal no es qué vía resulta más atractiva en teoría. La mejor pregunta es qué vía permite al equipo posicionar los dientes y los maxilares de forma estable, funcional y anatómicamente adecuada en ese caso concreto.
Decidir entre ortodoncia primero y cirugía primero requiere una evaluación combinada de los dientes, la mordida, el esqueleto facial, la compensación dental y los movimientos quirúrgicos planificados. El enfoque correcto es el que se ajusta a la anatomía, la oclusión y los objetivos de tratamiento del paciente tras una planificación cuidadosa por parte del ortodoncista y del cirujano oral.




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